Qué es el interés compuesto y cómo hace crecer tu ahorro
Descubre qué es el interés compuesto, cómo funciona y cómo puede multiplicar tus ahorros con el tiempo. Incluye ejemplos numéricos, fórmulas y simulador online.
- Interés compuesto
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- Inversión a largo plazo
Por Pau Sàbat Martí
Desarrollador de software · Finanzas personales
Autor de las guías y calculadoras de Herramientas Prácticas. Proyecto independiente, sin vínculos con entidades financieras.

El interés compuesto es uno de los conceptos más importantes en finanzas personales. Ocurre cuando los intereses que genera tu capital se reinvierten y, a su vez, producen nuevos intereses. Ese efecto de “intereses sobre intereses” hace que el crecimiento se acelere cuanto más tiempo mantengas el dinero.
Si repasas los fundamentos de ingresos, gastos y ahorro, puedes empezar por qué son las finanzas personales. En este artículo aprenderás:
- qué es el interés compuesto
- en qué se diferencia del interés simple
- cómo calcularlo, con y sin aportaciones periódicas
- por qué el plazo es tan determinante
Al final puedes comprobar tus propios escenarios con nuestra calculadora de ahorro con interés compuesto.
Qué es el interés compuesto
El interés compuesto ocurre cuando los intereses generados por una inversión o ahorro se reinvierten, de modo que también empiezan a generar nuevos intereses.
Es decir:
- ganas intereses sobre tu dinero inicial
- luego ganas intereses sobre esos intereses acumulados
Esto provoca que el crecimiento sea cada vez mayor con el tiempo, siempre que el tipo de interés sea positivo y los intereses se capitalicen (se sumen al capital).
Diferencia entre interés simple e interés compuesto
Interés simple
Solo se calculan intereses sobre el capital inicial. El rendimiento es lineal: cada periodo aporta la misma cantidad.
Ejemplo:
- capital inicial: 1.000 €
- interés anual: 5%
Cada año ganarías:
(50 € de interés al año; en 10 años tendrías 1.500 €, no 1.000 € más intereses compuestos)
Interés compuesto
Los intereses se suman al capital en cada periodo.
Año 1:
(valores en euros)
Año 2:
(valores en euros)
En el segundo año los intereses son mayores porque el capital sobre el que se calculan ya incluye los 50 € del año anterior.
Fórmula del interés compuesto
Sin aportaciones periódicas
La fórmula matemática básica es:
Donde:
- → capital inicial
- → tasa de interés por periodo (anual si son años)
- → número de periodos
- → capital final
Ejemplo: 1.000 € al 5% anual durante 10 años:
Con aportaciones mensuales
Si además aportas una cantidad fija cada mes, la fórmula combina el capital inicial capitalizado y una anualidad:
Donde:
- → tipo de interés mensual ()
- → número de meses
- → aportación mensual
Este cálculo es tedioso a mano; por eso conviene usar una calculadora cuando hay aportaciones periódicas.
Ejemplo numérico: ahorro con interés compuesto
Supongamos:
- ahorro inicial: 1.000 €
- aportación mensual: 100 €
- interés anual: 5% (capitalización mensual: )
- plazo: 10 años ( meses)
Sin interés solo sumarías aportaciones:
Con interés compuesto, aplicando la fórmula anterior:
Es decir, los intereses aportan unos 4.175 € adicionales respecto a no remunerar el ahorro. No es una estimación vaga: con esos parámetros el capital supera claramente los 15.000 €.
Puedes verificar el resultado con nuestra calculadora de interés compuesto introduciendo los mismos datos.
Por qué el tiempo es tan importante
Con los mismos datos del ejemplo (1.000 € iniciales, 100 €/mes, 5% anual), el capital acumulado evoluciona así:
| Plazo | Capital acumulado (aprox.) | Solo con aportaciones (0% interés) | Intereses generados (aprox.) |
|---|---|---|---|
| 5 años | 8.084 € | 7.000 € | 1.084 € |
| 10 años | 17.175 € | 13.000 € | 4.175 € |
| 20 años | 43.816 € | 25.000 € | 18.816 € |
A más plazo, la brecha entre “solo aportar” y “aportar con interés compuesto” se amplía. Por eso conviene empezar pronto y mantener el dinero invertido el máximo tiempo posible dentro de tu planificación.
Los importes asumen un 5% anual constante con capitalización mensual. En la práctica, el tipo varía según el producto (cuenta remunerada, depósito, fondo, etc.) y puede subir o bajar.
Preguntas frecuentes
¿En qué se diferencia el interés compuesto del interés simple?
En el interés simple los intereses se calculan siempre sobre el capital inicial. En el interés compuesto se calculan sobre el capital vigente, que incluye intereses ya generados. A igual plazo y tipo, el compuesto produce más rendimiento.
¿Con qué frecuencia se capitalizan los intereses?
Depende del producto: puede ser diaria, mensual, trimestral o anual. Cuantas más capitalizaciones al año, mayor suele ser el rendimiento efectivo a igual tipo nominal anual.
¿Puedo calcular el interés compuesto con aportaciones mensuales a mano?
Sí, con la fórmula de anualidad mostrada arriba, pero es más práctico usar una calculadora cuando el plazo es largo o quieres probar distintos escenarios. Nuestra calculadora de interés compuesto admite capital inicial, aportación mensual, tipo y años.
¿El interés compuesto garantiza ganancias?
No. Solo se aplica si el producto remunera positivamente el capital. En inversiones con rentabilidad variable (acciones, fondos), el valor puede bajar y no hay interés fijo garantizado. Los ejemplos de este artículo usan un tipo fijo con fines didácticos.
¿Dónde puedo profundizar en educación financiera?
El Banco de España publica materiales divulgativos sobre educación financiera y planificación del ahorro. Para decisiones concretas de inversión o ahorro, consulta siempre con un profesional cualificado.
Conclusión
El interés compuesto acelera el crecimiento del ahorro porque los rendimientos pasados también generan rendimientos futuros. Incluso aportaciones modestas pueden acumularse en cantidades relevantes si el plazo es suficientemente largo.
Para simular tu caso con distintos tipos de interés y horizontes temporales, utiliza la calculadora de ahorro con interés compuesto.
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos. Los cálculos usan fórmulas estándar y tipos de interés fijos de ejemplo; no constituyen asesoramiento financiero ni garantizan rentabilidades futuras. Las condiciones reales dependen de cada producto y entidad.